Desde la zona limítrofe, Sandy Familia nos presenta un sombrío panorama. La carretera, vital para la conexión entre el sur y la línea noreste de la República Dominicana, se pierde entre las montañas haitianas, sumida en años de desgaste sin solución a la vista. Las condiciones actuales parecen igualar o incluso superar las ya preocupantes de hace varios años.
Los residentes haitianos que habitan en esta área fronteriza se encuentran atrapados en la espiral de la miseria. Niños, semidesnudos y descalzos, emergen de todas partes para abordar los vehículos en busca de limosnas, ilustrando un ciclo de necesidad que parece no tener fin. La carretera internacional se convierte así en un testigo silente de la difícil realidad que enfrenta esta comunidad.Seguridad
