Por: Paulino José Domínguez
La República Dominicana conmemora este 10 de mayo el vigésimo octavo aniversario de la partida de José Francisco Peña Gómez, quien fuera una de las figuras más influyentes y trascendentales en la historia política contemporánea del país. Su legado como líder de masas y defensor de la democracia continúa siendo un referente para las nuevas generaciones de dominicanos.
Peña Gómez falleció el 10 de mayo de 1998 en su residencia de Cambita Garabitos, San Cristóbal, tras enfrentar complicaciones de salud derivadas de un cáncer pancreático y un edema pulmonar. Su deceso se produjo en un momento crucial, apenas seis días antes de las elecciones congresuales y municipales de aquel año, en las que el carismático líder aspiraba nuevamente a la sindicatura de Santo Domingo.
A casi tres décadas de su desaparición física, su pensamiento político y su lucha por la justicia social mantienen vigencia en el debate nacional. El país recuerda hoy no solo al político hábil, sino al líder humano que logró conectar con los sectores más vulnerables de la sociedad dominicana, dejando una huella imborrable en la estructura democrática de la nación.